martes, 21 de febrero de 2006

A fuego lento


Las nueces... dónde he puesto las nueces... la carne ya está casi en su punto... ¿dónde dejé las nueces? Esto antes no me pasaba, antes sabía exactamente dónde estaba cada cosa, cada utensilio, cada especia, pero ahora... Así enamoré a Aurelio, hace ya cincuenta y tres años. Cuando probó el solomillo me pidió que me casara con él. Y es que antes hacíamos las cosas así, serias, no como ahora que se juntan y se separan de la noche a la mañana pero claro, es que ahora... ¡La pasta! Al dente, 8 minutos y lista, que no nos gusta que esté demasiado hecha. Ahora que cada vez me cuesta más recordar dónde he puesto las llaves o dónde guardé los zapatos marrones... La pasaré por el grifo, un chorro de agua fría siempre le va bien a la pasta, y así no se apelmaza. Y la salsa de las kokotxas reduciendo, a fuego lento, como el amor, que se prepara sin prisas, sin descuidos, probando de vez en cuando por si falta sal o sobra perejil. Le faltan un par de minutos y un toque de picante, como le gusta a Aurelio. Mi Aurelio, tan dulce, tan atento, tan discreto... aún con sus años, su barriga y su calva sigue logrando que se me encoja el estómago, como cuando una prueba un soufflé de queso, esponjoso, que poco a poco se va deshaciendo en la boca. Pero se me va la cabeza... y el solomillo ya está, al punto, dorado por fuera, tierno por dentro, rosado pero que no sangre. Que no sangre que ya bastante sangra el alma. He de poner la crema de leche a calentar, con un poco de pimienta, blanca, para darle ese toque de olor que te entra por la nariz y hace que se te abra el apetito, una pizca de sal. ¡Las nueces! Ya recuerdo, las está abriendo Aurelio, siempre le gustó ayudarme, aunque sólo fuera con pequeños detalles, como cuando decidió que él llevaría la sombrilla y las toallas y los cubos y palas de los niños aquel verano en Benidorm, y el pobre no podía con nada más pero estaba tan feliz... Tengo que meterle prisa, necesito ya las nueces, tengo que pasarlas por el mortero, picarlas pero no deshacerlas, para añadirlas a la crema de leche. Emplataré el solomillo, así no pierdo tiempo, luego sólo tengo que ponerle la salsa de nueces por encima, y además ya vamos a cenar. ¡Aurelio, ve poniendo la mesa! La ensalada de pasta es un invento de mi Paloma, desde que estuvo en Londres es más moderna, y me da recetas nuevas, me las va apuntando en la libreta, esa libreta que ya tiene casi tantos años como yo, con sus hojas amarillentas y toda una vida reflejada en sus líneas. Hoy le he puesto un poco de eneldo y una reducción de vinagre de manzana con unas gotas de salsa picante, que dice Paloma que le da un toque exótico... Tengo que poner las kokotxas en la cazuela, esas se hacen en un minuto, y no se pueden dejar enfriar... El vino está frío ya; un blanco para las kokotxas, creo que es un Ribeiro; el Mauro para el solomillo, a Aurelio siempre le gustó el tinto, yo prefiero el blanco. ¡Aurelio, a cenar! ¿Quieres llevar tú las kokotxas? Ten cuidado, que acabo de quitarlas del fuego, no te quemes. ¿Huele bien? Bueno, ya sabes que siempre me gustó cocinar. La salsa es una receta nueva, la encontré en una de esas revistas de la peluquería mientras me teñía. A ver si te gusta. Y de postre he hecho leche frita, como la que hacía tu madre, Aurelio, en porciones pequeñas que caben en la boca de una vez. No, no me pongas más vino, ya sabes que se me sube muy pronto y me da por reír. Nada, no celebramos nada, Aurelio, no es fiesta, ni es nuestro aniversario, sólo quería decirte lo mucho que te quiero antes de... bueno, ya sabes, antes de que se me olvide hasta quien soy y qué hago aquí, antes de que se me olvide cómo prepararte el solomillo, antes de que mi vida y mis recuerdos se vayan consumiendo... a fuego lento.

martes, 14 de febrero de 2006

Qué bonito es el amor...


14 de febrero, día de los enamorados... qué bonito, qué ideal, cuánto amor por el mundo. El resto del año matamos a las mujeres a palizas, las quemamos vivas, las atropellamos, las humillamos y las maltratamos, pero hoy les regalamos flores y bombones, las sacamos a cenar y les decimos que las queremos.

Feliz Día del Corte Inglés a todos.

viernes, 3 de febrero de 2006

¿Quién da la vez?


El otro día venía en el periódico (Diario de León del día 23 de enero) que en León el número de paradAs con carrera universitaria es tres veces superior al de paradOs. Que las oficinas del INEM se llenan todos los meses de pobres licenciadas en busca de trabajo, que los jóvenes acaban emigrando a otras localidades ante la escasa oferta de empleo con que contamos en este pozo en mitad del Camino de Santiago, que las mujeres son cada vez más numerosas en los estudios universitarios pero sin embargo son las más perjudicadas a la hora de encontrar primer empleo (y quien dice primero, dice segundo, tercero e incluso cuarto), y que según la franja de edad, las mujeres demandan un tipo u otro de trabajo. Verbigracia: entre 18 y 25 solicitan puestos de camareras, dependientas y azafatas; de 25 a 30, se olvidan de lo de ser camareras y azafatas y se conforman con ser dependientas; a partir de los 30 se ofrecen como limpiadoras... "o lo que salga". Qué triste, no? ¿Soy la única a la que este panorama le parece vergonzoso? ¿De qué nos sirve contar con un número tan alto de licenciad@s? ¿Si tenemos a los cerebritos trabajando de barrenderos, policías nacionales y, en el mejor de los casos, como secretari@s, quién está ocupando los puestos que nos corresponden?

Y una no puede dejar de sentirse afortunada cuando, por azar, responden a uno de sus miles de envíos con un CV a todo color, vistoso pero discreto, para ofrecerle trabajo. Un trabajo de mierda, por otra parte, pero trabajo al fin y al cabo. Ni contrato (no, no tengo contrato), ni sueldo digno (mejor no comentarlo), ni Seguridad Social, pero eso sí, es un trabajo. A ver quién me cree cuando diga que mi primer empleo fue como traductora (cosa que no deberían dudar, puesto que soy Licenciada en Traducción e Interpretación, hablo tres idiomas, tengo conocimientos de informática y don de gentes) de un libro que no conocerá nadie. Nótese que Licenciada está escrito con mayúscula, así, bien grande: LICENCIADA. ¿Por qué? Porque me da la gana, porque mi trabajo me costó llegar a serlo como para ahora no presumir de ello. Y porque lo soy. Hace unos años, cuando alguien decía que era licenciado... Otiáaa! Mecá! Fíjateee! Licenciado! O ingeniero. "Uy, el hijo de la Mary, que es ingeniero!" "¿Sí? ¿Ingeniero? Uy, madre, que chico más listo" "Cuidado, dejad paso al Ingeniero" (también con mayúsculas). Y el pobre ingeniero no se comía ni los mocos y acababa cosechando alfalfa con su padre, pero era Ingeniero! Y se lo rifaban los domingos al salir de misa, para invitar al Ingeniero a un vermú con aceitunas, porque codearse con el Ingeniero era palabra de Dios; "Lo ha dicho el Ingeniero" "Ah, vale, siendo asi...". Y ahora, cuando alguien te pregunta tú respondes "Soy traductora e intérprete" y la primera pregunta es "Ah, pero ¿eres actriz? Yo creí que hablabas idiomas"... Y te dan ganas de empezar a acordarte de la madre de quien te pregunta, pero sonríes, y dices que si, que hablas tres idiomas, que no tiene nada que ver con el teatro, que esa es otra interpretación (la que estás haciendo tú en ese preciso momento, que si te vieran los de la academia de cine de Hollywood te daban el Oscar a mejor interpretación y mejor guión original y/o adaptado sin dudarlo). Siguiente pregunta: "Ah, bueno, entonces te lloverán las ofertas para trabajar!" Y tú piensas "Claro, por eso estoy aqui hablando contigo, porque tengo un montón de ofertas encima de la mesa y estoy estudiando cual me convence, porque una lo vale y no se va a ir a cualquier sitio, no te j***". Pero sigues sonriendo, cada vez más incómoda, y respondes que bueno, que el mercado está mal para todos, que no es fácil, que estás buscando.... "Nada, nada, eso es que estás muy contenta en tu casita, con tu madre que te hace la comida todos los días y por eso no te quieres ir. Mucho vicio es lo que tenéis los jóvenes hoy en día, que en mis tiempos nos íbamos a trabajar a las eras 14 horas a pleno sol y no se nos ocurría protestar". Y ahí es cuando se te empieza a inflamar la yugular, la notas latir en el cuello, notas cómo la sangre se te va agolpando por momentos y crees que vas a soltar un chillido en plan comando, pero te muerdes la lengua, cuentas hasta 10 y con la misma sonrisa que se ha instalado en tu boca y parece no querer irse (y menos mal!) dices que bueno, que si, que en casa se está muy bien. Y es cuando se te pasa por la cabeza a la velocidad de la luz un día normal en tu casa: levantarse a las 9, desayuno, ducha, recoger las tazas del desayuno, ver si falta algo en casa, bajar a por el pan, ir a súper, hacer la compra, volver cargada de bolsas para darte cuenta de que te has olvidado de la botella de mistol justo cuando estás abriendo la puerta de casa, dejar las bolsas, volver corriendo a por el mistol, y de paso algo de fruta, poner la comida, poner la lavadora, limpiar el polvo en el salón que está indecente (de dónde sale tanta mierda?), limpiar los baños, ver si hay ropa para planchar (siempre la hay), vigilar que no se torre la comida... y entre pasada de estropajo y peladura de cebolla, intentar traducir un texto sobre criogenización y tratar de que tenga algún sentido, preparar las oposiciones, hacer las prácticas del CAP y tener todo listo para las 3, hora de comer, café y sobremesa, fregar los platos, barrer el suelo de la cocina (mañana sin pan, que me lo llenáis todo de migas). 10 minutos de reposo (el tiempo justo para que la crema hidratante haga algo de efecto y no me salgan escamas en las manos) y de vuelta a mi texto sobre criogenización, tres horas después ponte el chándal (moníiiisima) y vete a sudar un rato al gimnasio (media hora de cinta, 10 minutos de bici, 10 de step y 20 de máquinas), regreso a casa, una ducha, una cenita ligera, vistete de persona y sal a tomar un café y a jugar un parchís por aquello de tener (algo de) vida social, llega a casa a las 11 y ponte otra vez a traducir (que tienes de plazo hasta el 15 de febrero y tienes que acabar, que lo único que te falta es que no te de tiempo y no te paguen) (bueno, no tienes contrato, no te van a pagar de todas formas) (ya, pero tienes que acabar, que es el primer empleo, hay que quedar bien) (pero si te va a dar igual, si nadie se va a acordar de tí en cuanto lo entregues todo) (bueno, pero yo me quedo más tranquila si lo hago). A las 2 decides que ya está bien, que ya es hora, que te vas a la cama. Y a la mañana siguiente... vuelta a empezar. "Pues sí, señora, efectivamente en casita se está muy bien con mi madre haciéndome todo y yo viviendo del cuento y con muchos vicios, tiene usted toda la razón, si es que estoy muy mal acostumbrada." Y casi te dan ganas de añadir "y me voy a ir yendo, porque dentro de media hora mi madre me rasca la espalda y me da un masaje en los pies" pero te disculpas diciendo que tienes prisa, que ha sido un placer, que recuerdos a la familia, y ella te responde que "a ver si nos vemos otro día con más tiempo, dale recuerdos a tu madre... ¡y échale una mano en casa, mujer!".

Te vas alejando del lugar de los hechos mientras piensas que eres una super-mujer. No por todo lo que haces a lo largo del día (al fin y al cabo es nuestro destino mientras vosotros, hombres de poca fé y menos maña, no pongáis algo de vuestra parte), sino porque has conseguido no mandar a la paisana a la mierda y no perder la sonrisa, incluso puede que llegue a casa y le diga a su marido que "qué educada es la chica de los del 5º, Mariano, no veas qué educada, y qué formal!".

Resumiendo, que la máxima de "el que no trabaja es porque no quiere" se la podían meter algunos por donde les quepa, que ganas tenemos, e ilusión, de momento, también; pero si nadie nos da la oportunidad de demostrarlo no nos sirve de nada. Por cierto, voy a ver si no se me han quemado las patatas con carne, que parece que me huele, y de paso a traducir un poco, que esta vida tan reposada está haciendo estragos en mi ánimo.

martes, 31 de enero de 2006

En blanco

Por alguna extraña razón, las musas de la inspiración se niegan a hacerme compañía estos últimos días. Será la sequía. O será que tengo tantas cosas en la cabeza que ya no cabe nada más. Ya se sabe que quien mucho abarca... pero no quiero dejar de escribir, porque si lo dejo una semana, la siguiente también lo haré, y la otra, y la otra... y al final se convertirá en rutina y cada vez me dará más pereza ponerme, hasta que llegue un día en que ni me acuerde.
Aunque bueno, no creo que sea tan grave, incluso García Márquez está de año sabático!

Una se va haciendo mayor y cada vez cuesta más hilar palabras y construir frases (¿alzheimer?), pero a cambio, mi vida social se intensifica por momentos. Y eso significa... ¡un nuevo Porsche en el horizonte! Al final me voy a acostumbrar y no se si eso será bueno. "Morrito fino, delicada, especialita la niña, señorita, pija"... me llueven los calificativos (muchos de ellos en casa), pero qué le voy a hacer si me gusta lo bueno y lo caro?! No es culpa mía, sino del mundo, que no me permite acceder a todo lo que quiero, aunque me va poniendo los dientes largos con pequeñas muestras al alcance de la mano que duran "lo que duran dos peces de hielo en un whisky en the rocks". Pero bueno, eso de ir de tiendas por la zona VIP, pensar por unas horas que eres otra y que eres "super-mega-ideal-de-la-muerte", que te puedes permitir pasear por Cartier como quien va al súper a por medio kilo de carne picada y tres de naranjas, andar por entre chaquetas de Chanel y zapatos de Manolo Blahnik, probarse todas las gafas de Dior, Armani y D&G y volver a casa con las manos vacías, una angustia en el corazón y eso sí, la satisfacción de haber jugado por unas horas a despistar a la realidad, esa tan cruda que te persigue desde que amanece hasta que te acuestas.

Creo que podría llegar a acostumbrarme a esa vida. Aunque será difícil... Y no porque no me guste (que me gusta), sino porque yo ya estoy mayor para aprender a comportarme en sociedad; y después de que me hayan llamado comunista, como que no me pega eso de volverme pija ahora. Aunque bien pensado, no me importaría saber que se siente pudiendo tirar de visa oro y saqueando tiendas, o conduciendo un buen cochazo sin importarme que lo rasque alguno al aparcar al lado, o pidiendo un buen vino por placer, sólo por darme el gusto de saborearlo, o comer como un marqués (o marquesa, cuidado con la paridad, que nos empapelan por menos de nada) en un buen restaurante, o largándome tres días a la playa porque me apetece sentir la brisa marina. Claro, que eso también tiene sus inconvenientes. Me explico: eso de ser rico implica que uno ha de ser fino y comportarse correctamente en cualquier momento y situación... y servidora no vale para esas cosas, porque una nació bruta y bruta morirá. Y emulando a Julia Roberts en Pretty Woman, no podría decir que la emoción me embriaga, sino que a poco me meo en las bragas. (perdón por la expresión). ¿Solución? Educación especial para adaptarme al mundillo de la farándula cuanto antes. Si en una película convertían a una cigarrera en duquesa
... ¿qué no harán conmigo, que al menos tengo conciencia? Eso sí, paciencia, que la niña salió lentita para esto de aprender.

Definitivamente me voy a buscar un novio de familia bien, con posibles, vamos, lo que viene a ser "un buen partido" que me saque de paseo, me lleve a fiestas, me trate como una reina y además me permita darme caprichitos de vez en cuando. Que no le de vergüenza presentarme en sociedad, ni a su familia, que tenga muuuuuucha paciencia hasta que me adapte al estatus de VIP, que no se enfade cuando se me escape algún vocablo de los del pueblo... pero sobre todo... ¡¡QUE TENGA UN COCHAZO!! (y que me deje conducirlo, claro).


(Sirva como oda a los Porsches, que últimamente me persiguen... y lo peor es que me gusta!)

miércoles, 25 de enero de 2006

Veintitantos...


Veintitantos... qué mal suenan. Hasta los 20 eres un yogurín; de los 20 a los 25 estás en la mejor edad; pero a partir de los 26... "uy! A partir de ahora ya van todos seguidos, estos ya no te das cuenta de cómo pasan, ya verás, ya!".

Cumples veintitantos y te empiezas a sentir inseguro, y te preguntas dónde estarás dentro de un par de años... pero luego te asustas porque te das cuenta de que ni siquiera sabes dónde estás ahora.
Te das cuenta de que hay un montón de cosas de tí mismo que no sabías... y que tal vez no te gustan. Empiezas a ver que tu círculo de amigos es más reducido que hace unos años. Y que cada vez es más difícil ver a los amigos y coordinar horarios, por distintas razones: trabajo, estudios, pareja... y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve de excusa para charlar un rato.

Miras tu trabajo y piensas que no se parece ni por asomo a lo que tu querías. O quizás estás buscando trabajo y crees que tienes que empezar desde abajo para poder llegar a algo... y eso te da un poco de miedo. Y echas de menos la comodidad de la escuela, del instituto, de la universidad... de los grupos, de tratar siempre con la misma gente. Cada día es un nuevo comienzo.

Las multitudes ya no son tan divertidas, incluso te incomodan un poco. Tratas de entender a los que te rodean... y tratas de entenderte a tí mismo, de saber lo que quieres y lo que no. Ríes con más ganas y lloras con menos lágrimas... y más dolor.

A veces te sientes genial, invencible, y otras... otras sólo tienes miedo y estás confuso.

Y un día te sorprendes intentando aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez está más lejos y no hay otra opción que seguir avanzando.
Te rompen el corazón y te preguntas cómo esa persona a quien tanto amaste pudo hacerte tanto daño; o tal vez te acuestas por las noches y te preguntas porqué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerle mejor. Y parece que todos los que conoces ya llevan años de novios y empiezan a casarse.
Quizás tú también amaste o amas a alguien pero no sabes si estás preparado para comprometerte.

Sientes las mismas emociones y preguntas una y otra vez; y hablas con los amigos de los mismos temas porque no acabas de decidirte. Te preocupas por el futuro, por los préstamos, las hipotecas, la nómina... y por hacer una vida para tí.

Salir tres veces por semana ya no es tan genial y se convierte en agotador, y supone mucho para tu pequeño bolsillo...

Y todos insisten en que es la mejor época de la vida, que no podemos desaprovecharla por culpa de los miedos.
Dicen que esto son los cimientos del futuro.

Parece que fue ayer cuando tenías 18... y mañana ya tendré 30!? ¿Así de rápido?

¿Entonces se me ha olvidado vivir? ¿O en esto consiste la vida?


(A Crisisant, lo prometido es deuda)

viernes, 13 de enero de 2006

Manual de ligoteo para dummies




Hacía tiempo que no me reía tanto. Será que ya he perdido la costumbre de ligar los sábados por la noche (y quien dice sábados dice jueves, viernes... e incluso martes, que también se puede), pero esto barrunta desastre. Seguro que entre mis lectoras hay alguna que ha tenido que someterse a la tortura de aguantar a un tío pesado intentando ligar toda una noche, con lo cual te acaban amargando las copas, las horas no pasan y, lo que es peor, el tío este no tiene intención aparente de desaparecer del horizonte en las próximas 4 horas. Conclusión: mejor me voy a mi casa y a este que le aguante su madre, si puede. Aunque lo mejor del caso no es eso, sino que todas tus amigas empiezan por reirse mientras piensan "jeje, que putada" pero poco a poco su cara va cambiando hasta reflejar una especie de "mira, o te lías ya con él y os largáis los dos, o le das una patada en la entrepierna y que se esfume".

A todo esto, el sujeto en cuestión te ha hablado ya de sus colegas ("los mejores colegas del mundo, tía, te lo juro"), de su trabajo ("una mierda, tía, en serio, sabes?"), de su coche ("16 válvulas, 40 cilindros, un TDI cupra, tía, una pasta"), de los Andy&Lucas ("deja de llooraaaaaaar, y sécateeesaslágrimillas de cristaaaaal...."), te ha regado la cara con salpicaduras de su DYC-cola y una de sus manos se balancea sospechosamente entre tu espalda y tus caderas, vamos que te tiene más sobada que el pan bregao. Por más que intentas escaquearte, siempre vuelve a aparecer, un poco más pesado, un poco más borracho y un poco más a saco. Y una ya no sabe si largarse a otro bar para que la deje en paz, si ir al baño y hacerse fuerte en él a modo de trinchera, o pasar de él directamente. No obstante, esta última opción es peligrosa, porque justo en el momento en que decides que te diga lo que te diga no piensas responder ni mirarle a la cara, ni tan siquiera molestarte en tratar de descifrar ese lenguaje rudimentario que escupen sus labios, justo entonces aparece la manada de amigos que van al ataque, misión: acoso y derribo. Uno te dice lo buen tío que es su colega ("no le ves, tía, que cara de bueno tiene?"), y otro se te acerca por el otro lado y te suelta eso de "que sí, tía, que mi colega es legal, que no veas que coche tiene...". Total, que te hablan todos a la vez y al final acabas por decirles a todos que sí, que muy majos, que el amigo es muy majo, pero que no te pone. Y ahí... la cagaste. Ahí es donde lo estropeas todo. Porque en el mejor de los casos, los amigos le dicen que no te gusta y le instan a enseñar los abominables (no, no es una errata, has leído bien, abominables), y el chico se anima y te hace una especie de baile a lo 9 semanas y media... que deja mucho que desear y sobre todo, hace que sientas vergüenza, propia y ajena. Propia por el corro que se ha formado a tu alrededor de gente que no sabe si reirse del sujeto o darte el pésame por el bochorno. Y ajena porque piensas en ese pobre chico cuando vuelva por el bar el próximo sábado y las camareras empiecen a sonreir nada más verle aparecer por la puerta.

Resumiendo, que hay mucho inconsciente suelto por estos mundos de Dios y no están las cosas como para hacer el ganso. Para todos aquellos que se sientan identificados con uno o más de los rasgos descritos con anterioridad, ahí van unos pequeños consejitos (desde el corazón y con la intención de que el ritual del flirteo nocturno mejore notablemente):

- A las chicas nos gusta que nos traten con cariño, con apelativos del tipo "princesa", "preciosa", "guapa", "niña"; no nos gusta que nos empalaguéis con dosis extras de azúcar del tipo "caramelito, bombón, diosa de ébano, etc."
- Nos gusta que nos habléis de que vivís solos; no nos gusta que nos detalléis las bolas estilo western que aparecen al abrir la puerta del baño.
- Nos gusta que nos digaís que tenéis coche propio; no nos gusta que nos detalléis lo que ha costado tunearlo, o los cilindros, porque, sinceramente, no entendemos nada.
- Nos gusta que nos invitéis a una copa, o dos; no nos gusta que tratéis de utilizar las dosis etílicas para emborracharnos y abusar de nosotras.

- Nos gusta que tengáis un trabajo estable; no nos gusta que nos déis el número exacto de cabezas de ganado que poseéis, ni la extensión de vuestros terrenos.
- Nos gusta que seáis sensibles, que tengáis corazoncito; no nos gusta que nos contéis todas las putadas que os hizo la ex, sobre todo si aún estáis enamorados de ella.
- Nos gusta que tangáis solvencia económica; no nos gusta que presumais de que los levi's que lleváis os han costado 30 dólares americanos y los comprásteis en una boutique en un viaje reciente a San Francisco para pasar la nochevieja, simplemente porque el plan de los amigos este año no va con vuestro karma.
- Nos gusta que tengáis sentido del humor; no nos gusta que repitáis durante 4 horas la perfecta imitación de Chiquito de la calzada.
- Nos gusta que seáis elegantes y bien parecidos; no nos gusta que parezcáis recién salidos de una revista de moda de Milán, estilo pasión de gavilanes.
- Nos gusta que toméis la iniciativa de forma sutil; no nos gusta que utilicéis el brazo que so sobra de sujetar la copa para rodearnos la cintura y refregarnos contra la cebolleta (no nos gusta nada).
- Nos gusta que nos saquéis a bailar una rumbita por aquello de romper el hielo; no nos gusta que os empeñéis en hacernos bailar al ritmo del techno una especie de pasodoble a lo "Paquito el chocolatero".
- Nos gusta que nos comáis la oreja (en sentido literal y metafórico); no nos gusta (nada) que nos metáis la lengua por el oído hasta casi tocarnos el cerebelo, y mucho menos que nos sorprendáis con un piropo del estilo de "tienes unos ojos que te comía tó el bacalao".
- Nos gusta que nos encontréis parecidos con alguien; no nos gusta que nos digáis "te pareces a la Angelina Jolie esa" mientras nos miráis el escote. Aunque os cueste creerlo, tenemos los ojos situados unos 30 centímetros más arriba.
- Nos gusta que nos reguéis el ego con frases ingeniosas como "bonitas piernas..."; no nos gusta que la frase termine con un "... a qué hora abren?".
- Nos gusta que nos acompañéis a casa para evitar que nos pase algo por el camino; no nos gusta que al llegar al portal insistáis en comprobar in-situ que las llaves que tenemos abren efectivamente la cerradura de nuestra casa. Ya no digamos nada de comprobar si debajo de la cama hay algún psicópata depravado.
- Nos gusta que nos digáis los bien que nos sienta una camiseta o unos vaqueros; no nos gusta que luego nos preguntéis si debajo llevamos braguitas o tanga... y mucho menos que preguntéis de qué color!
- Nos gusta que tanteéis el terreno; no nos gusta que a los dos minutos de entablar una conversación los prefuntéis si tomamos la píldora.
- Nos gusta que tengáis tema de que hablar; no nos gusta que la conversación se limite a "he bebido un poco pero controlo, tú tranquila, cariño". (¿Cariño? ¿Acaso hemos intimado lo suficiente como para que me digas eso?).


Lo dicho, que hacía tiempo que no me reía tanto. Por cierto, hoy el mérito no es sólo mío; la parte de inspiración se la debo a mi muso (Bigotes), que fué quien me propuso escribir sobre esto, pero la forma se la he dado gracias a las colaboraciones desinteresadas de algunos sujetos que donaron su saber y sensibilidad para tan alto fin. Y como siempre, hay excepciones; pero esas me las guardo para otro día...

domingo, 8 de enero de 2006

Carta a los Reyes Magos (II)

Después de la resaca de las fiestas, del champán de nochevieja y la sidra de la noche de reyes; después del atracón de turrón, polvorones y mazapán; después de salir dos o tres noches por semana y llegar a casa de día con los churros para el desayuno y el pan para comer; después de los regalos y las compras aceleradas a última hora... llegó por fín la cuesta de enero.

Aún no he visitado la báscula, pero me parece que dejaré que pasen un par de semanas antes de hacerle una visita y que me sorprenda con un número mágico (que no es el 69). Por fín se acabaron las Navidades, y menos mal, porque esto no hay quien lo aguante. Ahora llega el momento de tomarse en serio los propósitos que hicimos hace casi un mes (sí, esos de dejar de fumar, ponerse a régimen, ir al gimnasio, ser buenos, etc.).

Estos días he tenido tiempo de pensar un poco y he decidido que ya sé que quiero para mi cumpleaños, y aviso con tiempo para que vayáis ahorrando: UN PORSCHE! Sí, un Porsche, pero de los de verdad. Es que desde que probé el de Rafa (Rafa, me has hecho mujer...) ya no quiero otro, me gusta, y quiero uno. Vamos, que uno se siente importante dentro de un coche como ese, parece que tienes perras, y por la autovía te miran los demás conductores con cara de "Jooder! Vaya buga! Y yo con esta chatarra... Que hijodep*** el tío, mira que coche lleva". Y aunque vayas de copiloto te da lo mismo, te sientes importante también. Las demás te miran con cara de "Claro, guapa, teniendo ese coche mi novio yo también sonreiría" y es cuando aprovechas para enseñar todos los dientes, como la Pantoja, y decir "Qué, te gusta, eh? Yo lo ví antes, una lástima, sigue probando que igual a la próxima tienes suerte".

En fín, que quiero un Porsche. Así que queridos reyes magos de oriente, si leeis esto, ya sabéis qué tenéis que traerme el próximo año (porque me da a mi en la nariz, no se por qué, que no me lo vais a regalar para mi cumple), dejáos de pijamas de ovejitas y perfumes y estiráos un poco, que me portaré bien.

miércoles, 21 de diciembre de 2005

De Profundis


De Profundis (del latín; desde las profundidades)

Una caricia en el alma, plagiando a Bustamante;
un soplo de aire fresco;
una sonrisa al acostarme;
una ilusión por la mañana;
un quiero y no puedo;
una alegría constante;
la luz al final del tunel;
el agua fresca para la sed...

Esto no pretende ser un poema, ni una oda, ni tan siquiera una de esas composiciones a las que llaman poesía urbana. No es más que una deuda; una promesa. Casi una obligación.

Carácter fuerte, firme, indestructible.
Mil batallas, mil historias, mil alegrías y más penas.
Sufrir día a día con una sonrisa.
Luchar por lo que quieres, por lo que te mereces...
y ni una sola recompensa, ni un "gracias", ni tampoco un "bien hecho".

¿Así es como hay que querer, sin condiciones? ¿Sin esperar nada a cambio? Gran maestría la tuya, que nunca lo recriminas.

Y yo... que nunca pensé que podría decir esto... acabo de descubrir que mis aurículas y ventrículos laten por tí.

lunes, 19 de diciembre de 2005

Jou, jou, jou... FELIZ NAVIDAD!




Antes de que sea demasiado tarde y se me olvide felicitar las fiestas a alguien (siempe me pasa), he querido incluir aqui mi felicitación navideña, para que todos los que visitáis mi rincón (ya sea voluntariamente o porque os obligo mediante extorsión y amenazas) os deis por satisfechos. Es que no me pienso gastar una pasta en llamar a cada uno o mandar mensajes, que tengo que ahorrar para irme a Almería (una larga historia, la contaré otro día).

El caso es que como no tengo ni tiempo ni ganas, ni creo que en estas fechas vayáis a entrar mucho a leerme, seré breve. Prometo nuevas aventuras a la vuelta de las fiestas (tranquilos, que seguro que habrá alguna anécdota de esas familiares y ridículas).

Besos para
tod@s y mis mejores deseos para estas fechas. QUE VUESTROS SUEÑOS SE VUELVAN REALIDAD...

martes, 13 de diciembre de 2005

Mamá, quiero ser artista


Sí, quiero ser artista de las de verdad, de las que salen en la tele firmando autógrafos y en todas las revistas del corazón enseñando su casa. Quiero ser artista para que todos tengan mi nombre en su boca, para que me envidien unas y me desee otros.
Es que la fama tiene su punto, no te creas! Si eres famoso te persiguen los paparazzis, te acosan los fans, te salen amigos por todas partes (que ni los donetes consiguen tanta gente a tu alrededor), te invitan a las fiestas VIP y te relacionas con gente de la talla de Sonia Arenas (que presume de haberse cepillado a medio país) y Anita Obregón (que presume de... de... esto... de... bueno, que presume).
Claro, que parte de fama ya tengo, poca pero la tengo. Resulta que mi blog ha dado la vuelta al ruedo por las clases del CAP y todos mis compañeros me conocen (perdón por no conoceros yo, no me lo tengáis en cuenta). Por lo visto el señor Castañón ha ido enseñando mi página por los distintos grupos y ahora tengo un club de fans y esas cosas. Quién me lo iba a decir a mi, que siempre he sido tan discreta, tan modesta... (mentira cochina, pero bueno). A lo que voy, que me han salido admiradores entre mis compas de CAP y quería dar las gracias a todos aquellos que me han parado por el pasillo preguntandome aquello de "oye, tu eres la Centeno?" "Sí, por?" "Porque he visto tu blog, cómo has metido las fotos?" o "Oye, mola tu blog, me gusta como escribes" (especialmente para estos últimos, que aprecian la buena literatura). Pero sobre todo, dar las gracias a Laura (no nos conocemos, chiquilla, pero gracias por tu mail, me ha gustado mucho que digas esas cosas tan lindas de mi, pero no lo hagas muy a menudo porque me lo acabaré creyendo y me volveré una escritora de esas con muchos aires de grandeza). No en serio, gracias por tu mail, me alegra saber que hay alguien a quien le gusta lo que escribo (además de mi padre, claro, que ya me ha propuesto escribir un libro... de las memorias de mi madre! un cuadro...).

Así que, sigo en mis trece; quiero ser artista, que esto de que le digan a una cositas al oido... como que pone... y sobre todo, anima.

lunes, 12 de diciembre de 2005

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Esto de hacerme mayor no me gusta nada. Antes, cuando era pequeña, sólo tenia una cosa en mente y era crecer para ser mayor. Pero ahora que lo soy... ¡quiero tener 13 otra vez! Creces y te tienes que ajustar a las normas sociales y protocolarias; es decir, que eso de ir haciendo el ganso por la calle como cuando tienes 6 años ya está mal visto. Y que te gusten los dibujos de Shin Chan también, te dicen que eres una infantil, que crezcas, que eres más tonta que hecha de encargo, que estás perdida... En fin, que te hacen crecer aunque no quieras y tienes que dejarte el sindrome de Peter Pan en el cajón de los calcetines de rayas de colores y apechugar con lo que se te viene encima.
Primero decidir si quieres estudiar o ponerte a trabajar. Así, de golpe, sin avisar y sin anestesia. Pero como acabas de cumplir los 18 ya eres mayor de edad, ya puedes decidir. Y votar! Decides que estudiar, que lo de trabajar puede esperar, que el país no se va a derrumbar por esperarte unos añitos; pero ¿qué estudias? Tantas opciones ante tus ojos y ninguna te acaba de convencer, pero bueno, te decides por las 5 o 6 que menos te disgustan y a probar suerte, a ver donde nos cogen. Al final entras en Soria. ¿Dónde? En Soria. ¿Y eso donde queda? Pa'por ahí... junto a los pinos y las vacas. Siete años después y con más experiencia a la espalda acabas la carrera y, tras la euforia del "bien, ya soy licenciada!!!!!!" te das de bruces con el "vale, ya soy licenciada, y ahora que hago con mi vida???". Te sale un curro de mierda, que te pagan cuatro duros, pero claro, a ver quien es el listo que no lo acepta, porque necesitas experiencia de lo que sea. Y un mes después vuelves a casa, con el rabo entre las piernas y las orejas gachas, esperando que en casa aun se acuerden de tí, y te dejen volver a ocupar tu sitio a la mesa.

Total , 25 años y todas tus pertenencias caben en dos maletas; todos tus ahorros harían que se asustara un vagabundo, y todos tus amigos empiezan a decir aquello de "que me caso!". Y lo dicen como si fuera algo bueno. Con esa sonrisa de cordero degollado de "estoy super-feliz, estoy super-feliz" (by la Esteban). Y ahí llegan todos los problemas. 

El primero, decidir si vas o no vas. Cómo no vas a ir, mujer. Tienes que ir, que no se diga que eres una sosa y una aburrida.
El segundo, decidir si llevas vestido, falda o pantalón. Y cuando ya lo tienes claro, a buscar por todas las tiendas para acabar en el corte inglés buscando algo que te quepa; ya no buscas lo bonito, sino lo que te cabe, y después seleccionas lo menos feo.
El tercero, empezar a ahorrar para el regalo. Porque como ya tienen de todo, mejor les damos dinero. 100 eurazos me cuestan las bodas. Más el vestido, más el viaje, más el alojamiento, más... es que a ninguno se le ocurre casarse en casa, no, todos fuera, cuanto más lejos mejor. Hasta Valencia que se fue una el año pasado de boda! Pero un amigo es un amigo, claro, y si te invita... será que quiere que vayas, no? Otra cosa es que se case aquí al lado, que eso como que no tiene emoción... Se pierde la aventura del viaje y esas cosas, pero bueno.

En fin, que yo no sé que es lo que he hecho para que ahora me tengan que invitar a otras dos bodas, y eso antes de que llegue la temporada alta de la BBC (bodas, abutizos y comuniones), que no me quiero imaginar que pasará en febrero, que es cuando le entra la prisa a todo el mundo por enviar las invitaciones. Virgencita, que me quede como estoy, que a este paso cuando yo me decida a enviar las de mi boda, mis amigos ya tendrán nietos. Y me temo que me espera una comunión en mayo para acabar de rematar.
Dicen que siempre es mejor ir de boda que de entierro, pero la verdad es... que sale mucho más caro.

domingo, 11 de diciembre de 2005

Aquellos maravillosos años






Aquí Crivillé y Nieto preparados para el gran premio.


De pastora y con pose sexy... ya era un poco exhibicionista con 3 años
Y cómo me gustaba ya tunearme!! Pintada como una puerta y sin espejo cerca.
La cara de buena la conservo, pero sólo eso. Esta es la muestra de que los cuerpos, con el paso del tiempo, se deterioran, no como el vino.

Esta soy yo!!


Ante la avalancha de solicitudes pidiendo que de la cara, aquí me tenéis, para que sepáis de una vez quién y cómo soy.

Las lágrimas para llorar cuando valga la pena


Lo ideal sería que ahora yo me pusiera a escribir y las palabras me salieran solas, para crear una entrada bonita, original y directa. Lo ideal sería ser capaz de escribir algo sin necesidad de buscar la inspiración en todas partes. Lo ideal sería tener una musa a mi disposición 24 horas al día para aprovecharse de ella y dejar que iluminara mi mente. Eso sería lo ideal, pero hay tan pocas cosas ideales...

Así que ante la falta de ayuda divina, y ya que mi cabeza se niega a pensar mucho esta tarde, creo que me dedicaré a alegrar la vista a unos pocos y a dejar a otros pocos con las ganas. En alguna otra ocasión ya he hablado de Eduardo Galeano y su Libro de los abrazos (1989), y hoy quería incluir aquí algún cuento de este libro.

Celebración de la voz humana

Los indios shuar, los llamados jíbaros, cortan la cabeza del vencido. La cortan y la reducen, hasta que cabe en un puño, para que el vencido no resucite. Pero el vencido no está del todo vencido hasta que le cierran la boca.
Por eso le cosen los labios con una fibra que jamás se pudre.

Celebración de las bodas de la razón y el corazón

¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?. Desde que entramos en la escuela o en la iglesia, la educación nos descuartiza: nos enseña a divorciar el alma del cuerpo y la razón del corazón. Sabios doctores de Ética y Moral han de ser los pescadores de la costa colombiana, que inventaron la palabra sentipensante para definir al lenguaje que dice la verdad.

Celebración de la amistad

En los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre. En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la fuente del buen pan para las hambres del alma; y llave por...
-Llave, por llave -me dice Mario Benedetti.
Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del terror, él llevaba cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron.


La función del arte

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura. Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
—¡Ayúdame a mirar!

La noche

1. No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera de diría que se vaya, pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

2. Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desnúdeme.

3. Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.

4. Me desprendo del abrazo, salgo a la calle. En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.



miércoles, 30 de noviembre de 2005

Carta a los Reyes Magos (I)


Aún queda casi un mes y ya nos están bombardeando con la dichosa Navidad. En la tele sólo se ven anuncios interminables de juguetes, perfumes y el nuevo disco de Fulanito de Tal ya a la venta. Vas por la calle y sólo ves docenas de Papás Noeles, bombillitas de mil colores y espumillón por doquier. Eso sí, impera el buen rollito, las compras civilizadas y los buenos deseos para con todos. Empiezan las comidas-cenas de empresa, donde un puñado de peces gordos se ponen hasta las trancas de cordero asado y Vega Sicilia; donde la secretaria que hasta ayer odiaba a la administrativa que tenía enfrente se sienta a su lado y le dice lo bien que le queda el nuevo vestido o lo mona que está con esas mechas. Luego brindan con sidra el gaitero y se van a casa tan felices, porque la Navidad es lo que tiene, que te olvidas del mal rollo y del odio hacia los demás. Pero en cuanto llega el 7 de enero... entre la resaca de las fiestas, que nos hemos saltado la dieta y hemos aumentado una talla, que hay que llegar pronto al Corte Inglés para pillar buenas rebajas y que no nos gusta lo de volver a la rutina... todos los buenos propósitos para el nuevo año se quedan donde estaban: entre las copas de sidra y las sonrisas falsas.

Pero yo este año he sido buena. Me he portado bien, he terminado los estudios, he sacado buenas notas, he ayudado en las tareas de casa y no he contestado a mis padres. Además un día incluso ayudé a un anciano a cruzar la calle. Por eso creo que los reyes magos me van a traer todo lo que les pida (o casi todo). Así que allá voy: a Melchor le pido una Bratz con todos sus accesorios, el cochecito de Nenuco y el maletín de estética de la Barbie peluquera; a Gaspar le voy a pedir la colonia nueva de Britney Spears, el cd de los SJK y la consola que viene en la página 13 del catálogo de Toys'rus; y a Baltasar le voy a pedir las zapatillas Lelly Kelly, una sombra de ojos azul celeste y la colección completa de pósters de los Gavilanes.

Yo no soy como esas piden cosas tan tontas como la paz en el mundo, que se acabe el hambre o que se encuentre una cura para el cáncer. A mi me va lo material. Y para que quede constancia os describiré cómo voy a adormar mi casa estas fiestas. Para empezar, es imprescindible colgar de la puerta de entrada un adorno enorme y llamativo en el que no falten flores de pascua, espumillón y unas hojas de acebo (qué importa si está protegido). Luego, las ventanas, muy importantes, tienen que estar saturadas de ese pringue blanco que parece nieve para hacer dibujos de bolas de navidad, campañitas y mil mariconadas más, que sino no se sabe que es navidad. Despúes hay que buscar un árbol, cuanto más abierto e irregular mejor, y sobrecargarlo con kilos de espumillón, bolas de todos los colores del arco iris, campanillas, cascabeles, paquetidos de regalo envueltos hace tan solo dos dias (y que en realidad son paquetes de tabaco) y sobre todo millones de lucecitas de tres o cuatro juegos diferentes para que se enciendan a destiempo y siempre haya alguna brillando. Todo esto aderezado con nauseabundo villancicos cantados por pobres niños vestidos de blanco que llevan, en el mejor de los casos, 50 años cantando lo mismo.


Pensándolo mejor, este año a los reyes magos les voy a pedir una cajita de paciencia, medio kilo de inteligencia y un set de herramientas para inculcar un poco de sentido común a mi alrededor.


(Continuará)

sábado, 19 de noviembre de 2005

A Germán (espéranos allí)

Va a hacer un año. El día 24 del mes que viene hará un año. Un año que acabamos con mal sabor de boca y que comenzó mal. Decidiste irte, de repente, sin previo aviso, sin despedirte. Celebrábamos algo, seguramente el fin de las clases por Navidad, una cena entre amigos, unas copas por el Húmedo, unas risas como siempre... y ya no volvimos a verte. Ni siquiera aquella noche te vi mucho, tan solo un ratito, lo justo para desearte felices fiestas y decir: "Venga, sed buenos, pasadlo bien". Y después, nada. A las 11 de la mañana una llamada con la trágica noticia, unas lágrimas que no acababan de brotar, mil pensamientos en la cabeza, miles de porqués y ni una sola respuesta, recuerdos de risas y de cafés, de noches en el Glam y en la Estación... todo borrado de un plumazo, toda una vida que se detuvo en plena juventud.

Va a hacer un año y seguimos echándote de menos. Seguimos acordándonos de tí como si te hubiéramos visto media hora antes, seguimos pronunciando tu nombre casi sin darnos cuenta para, acto seguido, esbozar una sonrisa y dejar la mirada perdida recordando algo. Seguimos riendo tus bromas y tus gracias, seguimos incluyendo tu nombre en la lista de receptores de mails en cadena y nos negamos (yo la primera) a aceptar que en la agenda del movil tu nombre ya no aparece.

Va a hacer un año que nos abandonaste entre risas y fiestas de Navidad. Y te llevaste toda tu alegría y todas tus ganas. Sólo nos dejaste un sabor de boca amargo, por todo lo que pudo ser y nunca fué, por todo lo que tenía que haber sido y ya nunca será. Una Nochebuena nada buena y unas fiestas vacías. Tus compañeros de batallas, desolados; tus amigos, destrozados.

Va a hacer un año que empezó a nevar y parecía que nunca iba a parar. Bonita postal navideña te perdiste. Y desde entonces cada vez que oimos una canción nos acordamos de tí, vuelve a la mente aquella frase tuya ("Vamos a hacer el sexy-sexy").

Un años después sabemos porqué tus amigos estaban tan orgullosos de serlo; sabemos porqué te fuiste. Quizás faltaba un ángel en el cielo y te llamaron a tí.
Estés donde estés, espéramos allí; volveremos a encontrarnos.

PS- Germán era un amigo de los buenos, de los de verdad. Nos dejó el 24 de Diciembre de 2004, una madrugada cuando volvía a casa después de pasar la noche con sus amigos. Su coche le jugó una mala pasada a la puerta de su casa y ya nunca le volvimos a ver. Tenía 26 años y muchos amigos que quisimos despedirnos de él a pesar de la nieve y el frio. Nos hemos hecho a la idea, pero no acabamos de acostumbrarnos. TE ECHAMOS DE MENOS.

martes, 8 de noviembre de 2005

¡Qué pequeña eres, brizna de hierba! Si, pero tengo toda la tierra a mis pies


R. Tagore nos legó esta y otras muchas frases, preciosas por fuera y por dentro. En ocasiones pasamos por encima de tanta sabiduría y ni nos damos cuenta. Desde que apareció Internet hemos dejado de leer, de escribir cartas, de abrir enciclopedias, de comprar periódicos... Con lo bonito que resulta sentarse frente a un folio en blanco y dejar que la mente se pierda buscando las palabras exactas para llegar al corazón del destinatario de nuestra epístola, nos hemos conformado con abrir el correo electrónico y crear mensajes cuasi telegráficos, plagados de abreviaturas, signos y emoticonos (de los que nadie sabía nada hasta hace unos años y que ahora se han vuelto imprescindibles).
Sin embargo, ahora nos cuesta menos estar en contacto con la gente que antes. Siempre es más cómodo enviar tres líneas en un e-mail que preparar una hoja, buscar la pluma, escribir algo medianamente coherente y extenso, cerrar el sobre, pegar un sello y acercarnos al buzón de Correos. ¿Es que nadie echa de menos abrir el buzón y encontrar una carta a su nombre, con remite de alguien querido y leer con voracidad las letras que contiene? A mí me hacía ilusión recibir carta, y tal vez sea por eso que no he perdido la costumbre de enviar alguna que otra, breves pero intensas, a aquellas personas a las que tengo un cariño especial, las que me hicieron sonreir y por que no, llorar también, alguna vez. Nunca falta una postal navideña o una felicitación de cumpleaños, a pesar de que últimamente también he sucumbido al mundo de los sms.

Aún así, me sigue gustando leer; no la tira cómica del periódico, sino literatura de la de verdad, de la que viene en los libros. No tengo preferencias, leo practicamente todo lo que cae en mis manos, desde relato corto a novela histórica. No sé cuando empezó mi pasión por la lectura, ni quién me la inculcó; sólo se que desde bien pequeñita, cada noche hacía que se me leyera un cuento, y creo recordar que mis favoritos eran los cuentos de la selva. No recuerdo el autor, ni su nacionalidad, sólo los cuentos que explicaban por qué los flamencos tienen las patas rosas, o por qué las tortugas tienen caparazón. Lo que sí sé es que me gustaba leer, o al menos que me leyeran antes de dormir, costumbre que aún hoy no he perdido.
No llevo la cuenta de todos los libros que pasan por mis manos, ni siquiera de todos los que he prestado y nunca he recuperado, pero si sé que mi madre está harta de que llene las estanterías con libros. Mi última adquisición: 1984, de George Orwell; le tenía ganas, mucho tiempo oyendo hablar de él y por fín lo encontré, hará dos semanas en una feria del libro, el precio ridículo (2 euros), y aunque aún no me he adentrado en sus páginas (no por pereza, sino porque tengo una colección entre manos que me tiene enganchada, Los Reyes Malditos, de Maurice Druon) ya lo oigo gritar desde la estantería.

De vez en cuando, uno de esos libros, deja un sabor de boca amargo, quizás esperaba más de él, quizás no era tan bueno como decían, quizás simplemente no era mi estilo; pero otras veces, muy de vez en cuando, aparece un libro de esos que te hace pasar horas enganchado, sin poder parar de pasar páginas mientras las agujas del reloj corren y para uno el tiempo se detiene. Es entonces cuando, al mismo tiempo, deseamos acabar el libro y deseamos que no se acabe nunca. Si alguien espera que ahora facilite una lista de libros que merece la pena, siento decepcionarle, pero para gustos...
No obstante, me voy a permitir hacer una recomendación para aquellos que, aún sin saberlo, disfruten con la lectura que arranca pensamientos y reflexiones al lector: El Libro de los Abrazos, de Eduardo Galeano. Una vez lo tuve, pero cometí el error de prestarselo a alguien; ahora he perdido el libro y me temo que el amigo también, pues hace casi un año que no sé nada de él. De todos los relatos del libro, mi favorito es uno titulado "Las huellas digitales", por lo que dice, por cómo lo dice y por los recuerdos que me trae de aquellos tiempos en los que formaba parte de una compañía de teatro y recibíamos premios. Es que siempre he sido un poco payasa, no lo puedo evitar.

lunes, 7 de noviembre de 2005

Un poco de cultura nunca está de más...

Dicen que el saber no ocupa lugar. Será verdad, no digo que no, pero la verdad es que mi cuarto está a rebosar de libros, fotocopias, apuntes, cuadernos y más fotocopias, el temario de las oposiciones... Vaya, que el saber no ocupa lugar, pero los libros si. Y al final, todos llegamos a la misma conclusión; que hay que saber de todo, estudiar toda la vida, no dejar nunca de aprender, pero después de un tiempo, nos damos cuenta de que la mitad de las cosas que hemos aprendido no nos han serivdo para casi nada, y sin embargo seguimos recordando la fecha de la Revolución Francesa. Conclusión: ese saber sí ocupa lugar, está ocupando memoria, tal vez necesaria para otras cosas.
Además resulta curioso cómo somos capaces de recordar las tonterías y detalles absurdos, pero nos cuesta dios y ayuda arendernos la leguislación, por ejemplo. ¿Memoria selectiva? ¿Inteligencia subconsciente?
Dejemos el tema, por la seguridad de todos. Lo de la cultura lo decía por otro asunto. Últimamente estamos asistiendo al fenómeno de la despoblación y el consecuente abandono de pueblos y aldeas que, por falta de medios, pierden su esencia hasta quedar reducidos a la nada. Mucho me temo que esto será lo que le ocurra al pueblo que vió nacer a mi padre; un pueblecito de la Cepeda, con mucha vida en sus tiempos, pero ahora semidesierto y sumido en el olvido. Así que me he propuesto que, al menos virtualmente, el pueblo siga vivo; me he propuesto que, de vez en cuando, alguien descubra el pueblo. Por eso he creado un blog donde quiero ir contando la historia de Vega de Magaz, que así se llama; aún está en pañales, pero confío en poder darle forma y que cualquier visitante (virtual o real) disfrute del paisaje, de sus gentes, de sus costumbres y, como no, de su lengua.
Si llegado a este punto, he logrado despertar tu interés, lo único que te falta es visitarlo. No está lejos de la capital; 45-50 minutos en coche, y pasan varios trenes a diario, y en el bar siempre hay un café caliente o una cervecita para apagar la sed.Pero lo mejor será que deje que seas tú mismo quien lo descubra. Entra en http://vegamagaz.blogspot.com y se bienvenido a un lugar a caballo entre el pasado y el presente, el futuro... tendrá que esperar. ¡Disfruta de tu viaje!

domingo, 6 de noviembre de 2005

WEBQUEST: Recursos


RECURSOS

Aquí se os brindan una serie de direcciones que os resultarán útiles para desempeñar vuestro trabajo de manera eficaz. No son todas y seguro que hay muchas más y mejores, así que si encontráis alguna otra... Hacédmelo saber! ¡Suerte!

Diario ABC, un clásico - http://abc.es

Un diario catalán - http://www.elperiodico.com

Otro clásico, el Mundo - http://www.el-mundo.es

Para los forofos del deporte - http://www.marca.es

Edición digital con información general, social, política, económica, deportiva - http://www.hoy.com.do

Toda la información del mundo en una sola página. Un portal para periodistas - http://www.periodistadigital.com

Relatos literarios, artículos de psicología, ensayos teatrales y noticias de - http://www.elboligrafo.com

Edición digital. Contiene agenda y secciones dedicadas a la literatura, internet, - http://www.periodicodelestudiante.net

Periódico con información extraída de la prensa española, realizado por estudiantes - http://www.ucm.es/info/Periodico/

Ofrece noticias, anuncios clasificados, guía de comercios y enlaces a las distintas - http://www.tuperiodicolocal.com

martes, 1 de noviembre de 2005

Entre Leonores y mileuristas


Ayer nos despertamos con la noticia. Otra infanta real en el mundo. Y toda España decepcionada porque ha sido niña y no el varoncito que todos esperaban. Qué pena, madre! Sobre todo porque la pobrecita viene al mundo con un pan debajo del brazo, o lo que es lo mismo, un sueldo que ya quisieran muchos trabajadores de por vida, así sólo por haber nacido. Si ya lo dice el dicho; los hay que nacen con estrella y otros estrellaos. A las 8 de la mañana todas las emisoras de radio y todas las cadenas de televisión empezaron a bombardearnos con el nacimiento de la criatura; que si pesó tanto, que si midió esto otro... todos los detalles del parto excepto el número de grapas que tuvieron que poner a la madre (que ni siquiera fue capaz de parir sola, tuvieron que ayudarle). Y para colmo de males, a las 2 sale la reina y nos dice que la niña es "redonda". Así. Palabras textuales: "es redondita". ¿Pero entonces que ha sido, niña o balón de reglamento?

Y la programación de tooooodas las cadenas al garete porque hay que retransmitir a toooooodas horas la buena nueva. Joer! Cuando yo nací nadie estuvo 13 horas en la puerta del hospital esperando a ver que era, si niña o gato; ni le preguntaron a mi padre a quién se parecía; y lo que es peor, nadie le envió a mi madre una centena de cestas para bebés repletas de ropitas, patucos, biberones, pañales y ositos en rosa chicle portadas por un pobre hombre que más parecía el botones Sacarino que un empleado de una tienda de ropa, pero claro, a esta que ya tiene de todo, vamos a regalarle más, por si acaso algún día necesita otra muda. Y la bendita criatura tendrá a su disposición 5 equipos de pediatras; nada menos que 5! Pero que es, uno por cada continente? Por si viaja? A mi me asignaron uno en la Seguridad Social y gracias. Ni brindis con cava, ni fotos para los periódicos, ni visitas oficiales.

Ha nacido una infanta, a la que tendremos que llamar de Doña aunque abulte poco más que un jilguero y a la que rendir pleitesía y reir las gracias, dejar que en las bodas se pelee con sus primos y sacarla en todas las revistas, porque "mírala, tan mona sacándose un moquito de su naricita...". Doña Leonor se va a llamar. A mí se me hace corto el nombre, después de todos sus primos que necesitan dos DNIs para incluir todos los nombres (que al pobre Froilán lo coronaron...). Y no será princesa, como tampoco lo es su madre, aunque muchos se empeñen el adjudicarle el título, incluído su esposo que debería, por otra parte, saber que no es princesa sino esposa del príncipe de Asturias, lo siento por ella.

Claro que, puesta a sentir, lo siento por mí y por tanta gente como yo a los que ya nos denominan "mileuristas". ¿Que qué rayos es eso? Pues yo también me acabo de enterar. Resulta que a los pobres licenciados, con conocimientos de idiomas y buena formación pero que ocupamos puestos de trabajo de los comúnmente conocidos como "curros de mierda" en los que cobramos un máximo de 1000 euros (brutos, claro) nos llaman mileuristas. Ya ves, mileuristas. Si aquí el que no se ríe es porque no quiere. Con un canto en los dientes me daba yo si encontrara un trabajo aunque me pagaran 100 euros. Pero claro, como el mercado está tan mal, ahora para entrar a trabajar de limpiadora en un portal te piden un máster en Harvard, tres años de experiencia (con informes, claro), ser menor de 19 años y tener coche propio y conocimientos de inglés e informática. Y si además tienes algún título adicional, tipo "Barrido express en la edad media" o "Márketin y Administración del agua de fregar" mejor que mejor. Títulos por los que anteriormente has tenido que desembolsar una cantidad estándar de, digamos, unos 2000 euros y que a la hora de la verdad no te sirven para nada más que para adornar la pared del cuarto de baño, pero que si no los tienes... ah, mala suerte, no entras en la selección, lo sentimos, gracias por su tiempo, señorita, siga intentándolo.

¿Le pedirán también a Doña Leonor de Borbón cuando vaya a pedir trabajo todos esos títulos? ¿Y quién se los va a pagar, su padre como a mi o todo el país? Ah, bueno, se me olvidaba, esta no va a tener que hacer entrevistas y pasar selecciones para encontrar un trabajo digno en el que cobre lo suficiente para poder pagar un alquiler, ni tendrá que vivir en un piso de 30 metros cuadrados ni mucho menos tendrá que preocuparse por llegar a fin de mes, o por llevar los niños al colegio o por tener que dejar de comer ella para alimentar a su tercer hijo. A esta la patrocinamos todos.

domingo, 23 de octubre de 2005

24 horas después



La verdad es que nunca me ha interesado mucho si la copa la gana el madrid o el barça, si la fórmula 1 la gana Raikonnen o Schumacher, si las motos eran tan importantes o si en mi casa hay que ver todos los sábados frontón en directo, ni si Nadal gana el Masters Series u ocupa el puesto 143 de la clasificación mundial. Y es que a mi eso de los deportes nunca me ha llamado la atención. Pero es que ahora está de moda levantarse a las 7 de la mañana para ver correr a Fernando Alonso en el circuito de Indianapolis (sobre todo desde que sabemos que iba a ganar el mundial), o pegarse toda la tarde en el sofa viendo como suda Rafa Nadal sólo para asgurarnos de que ya lleva más partidos ganados que Federer, o que Pedrosa ha quedado segundo en la carrera de hoy. A todos nos gusta ver que alguien gana algo, y si además se supone que ese alguien nos pilla cerca (Asturias patria querida, Mallorca o cualquier rincón perdido de la península) pues podemos dejarnos la voz animando como el que más.

Lo que más me gusta de esta nueva afición al deporte nacional es que, desde que ganamos algo, animamos a nuestro favorito como si lo conociéramos de toda la vida. Ya nos resulta hasta familiar ver una carrera y gritar aquello de "Venga Nano, que tu puedes", como si lleváramos toda la vida hablando con el tal Fernando y le hubiéramos visto crecer. Hay que ver hasta donde llega la estulticia humana.

Y sin embargo, no dejamos de ser elitistas y selectivos a la hora de apoyar a uno u otro. Tenemos grandes deportistas de los que sólo nos acordamos cuando ganan algo; el resto del año los dejamos olvidados en el fondo de un cajón, a la espera de que vuelvan a darnos otra alegría en la próxima competición. Tal es el caso del gallego David Cal, medallista en las últimas olimpiadas y de quien nadie parece acordarse, excepto cuando el pobrecito aparece en nuestas pantallas de televisión anunciando un famoso paté. Y es que nuestro héroe nacional, nuestro medallista olímpico no ha encontrado un sponsor para la presente temporada. Pero claro, él no va a ganar una burrada de kilos a costa de contratos de imagen y campañas publiciatarias para firmas de sobra conocidas, así que no nos interesan sus entrenamientos, no vemos los previos de sus carreras ni nos levantamos a las 7 de la mañana para ver un resumen de sus últimos logros, ni le seguimos hasta los Emiratos Árabes a ver si es el primero en cruzar la linea de meta, remando con ganas y dejándosé, él si, la piel en el intento.
Si el Ademar se está jugando la copa, todos corremos a sentarnos delante de la tele para animar al equipo como si de auténticos forofos se tratara; si el Numancia Caja Duero de Volleyball se juega contra Almería la final de liga hasta lo retransmiten por la 2 y nos hacen creer que llevamos toda la temporada sufriendo con sus derrotas y saboreando cada triunfo; si Manolo Martínez va al campeonato mundial de atletismo, tenemos toda la tarde de carreras, saltos y lanzamientos que ese día nos apasionan y nos hacen preguntarnos cómo hemos podido sobrevivir sin ello hasta ese momento.
Y después ya está, se acabó. Se nos pasa la fiebre y seguimos como si tal cosa, hablando del partido de sanción que le han impuesto a Guti o de lo bien que juega ahora Zidane en un equipo extranjero ("seguro que ahora ese cabrón nos mete algún gol con la selección, pero cuando jugaba en el madrid...").

Ya va siendo hora de que dejemos de ser tan pijos y nos olvidemos de esa clase de entretenimiento común que viene a ser la estupidez del espectador.

http://el-mundo.es/jjoo/2004/htm/fichas/españoles/piraguismo/david_cal.html
http://www.formula1.telecinco.es
http://rfevb.com/numacia

sábado, 22 de octubre de 2005

Qué malo es esto de madrugar


Aunque ya no son horas, empezaré por decir "Buenos días!". Es que esto de tener que madrugar nunca se me ha dado bien (para mí las 10 de la mañana ha sido siempre la hora ideal para ponerse en marcha). Por desgracia, se lleva lo de levantarse tempranito para estar operativo desde horas intempestivas: a las 7.30 para ir al instituto; a las 8 para ir a clase los duros años de universitaria; a las 8 ahora para estudiar y poder sacar las oposiciones; a las 9 hoy para tunearme y llegar a clase con cara de persona y no de muerto viviente... Toda la .... vida madrugando.
¿Por qué no hacemos una cruzada para erradicar los despertadores? Más de uno me lo agradecerá.